La Sierra Sur del Perú nos ha Enviado un Mensaje

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Escribe: Ing. Juan José Risi Carbone

Investigador Agrario

 

El mensaje que ha dado la sierra sur al resto del país es claro e inconfundible. He leído muchos comentarios en las redes sociales que dicen en resumida cuenta: “cómo es posible que la región del país más castigada por la violencia haya votado por la izquierda”. La verdad es que ese análisis inmediatista denota un mal conocimiento de la sierra sur que paso a explicar.

La sierra sur está formada por un conjunto de gentes de culturas diferentes. Hay por lo menos cuatro grandes culturas, si no más y paso a explicar. Tayacaja, la provincia norte de Huancavelica es de origen Huanca y su cultura es similar a la de Junín. El resto de Huancavelica, Ayacucho y la parte occidental de Apurímac tiene orígenes chancas, pueblo que resistió a los incas hasta ser conquistados por Pachacútec. La otra mitad de Apurímac y el Cusco tienen una misma cultura: la incaica.

El quechua que hablan los unos y los otros tiene diferencias lingüísticas diferenciándose el quechua ayacuchano o chanca y el cusqueño o runa simi. Las diferencias entre ambas culturas (ayacuchana y cusqueña) es notoria y quienes hemos trabajado en el ande lo sabemos. Una muestra de ello es la rivalidad entre Andahuaylas (chanca) y Abancay (quechua) en el departamento de Apurímac.

Más al sur en Puno, hay dos poblaciones: al norte la quechua (con un quechua puneño diferente al cusqueño) y un sur aymara, que además se extiende a las sierras de Moquegua y Tacna, totalmente diferente en su idiosincrasia al ya diverso mundo quechua descrito. Entonces, si hay tanta diferencia y rivalidad entre sus gentes queda descartada la teoría que votaron por Verónika por que hablaba quechua, seguramente cusqueño.

Que hayan votado por la izquierda porque simpatizan con los movimientos violentistas es también un pensamiento descabellado. Los pobladores de la sierra sur sufrieron lo peor de la violencia desencadenada entre 1980 y 1992 y no quieren volver a vivirla. Es más: la violencia destruyó gran parte de la organización social rural de siglos (comunidades campesinas y ayllus) y la población hasta ahora no se recupera de este trastorno.

Más bien empezaron a surgir otras formas de organización: rondas campesinas, clubes de madres del vaso de leche, que hasta ahora son débiles. Los pobladores no quieren que esos movimientos, que trajeron muerte y destrucción vuelvan. La diferencia entre la sierra sur y el resto del ande peruano radica además en que estuvo aislada del resto del país, sumida en la pobreza extrema y en que la violencia estuvo presente en esta más que en el resto del ande.

Esos movimientos que algunos han querido vincular al Frente Amplio, son diferentes en su esencia: los primeros no creyeron en la democracia y usaron la vía violenta para llegar al poder y los segundos han participado en un proceso electoral. Creo, sin embargo que debió haber un deslinde claro entre el Frente Amplio y los movimientos que apoyan la violencia (MOVADEF).

La pregunta es entonces ¿Por qué el Frente Amplio obtuvo tan alta votación? y la respuesta se cae de madura: votaron por el Frente Amplio ante el abandono que han sufrido por parte de los gobiernos desde que acabó la violencia. Eso debe ser entendido por quienes gobiernen el país a partir de julio próximo.

Gracias a mis diferentes trabajos en el INIA y el Ministerio de Agricultura entre 1998 y 2010, he podido visitar diferentes poblados de la zona sur y me convencí de lo siguiente: que los pobladores no querían más violencia, pero que el gobierno, en cualquiera de sus formas, no se estaba ocupando de ellos.

Los esfuerzos del Ministerio de Agricultura y los gobiernos regionales que se establecieron a partir de 2002, siempre fueron incipientes y aislados y no contaron con el apoyo decidido del Ministerio de Economía y Finanzas, que como siempre dije: hasta ahora son más de economía que de finanzas. Siempre se ha malinterpretado el apoyo necesario para dinamizar las iniciativas locales con el destinar recursos para ir contra el libre mercado. Concepto errado: si queremos que el país crezca y se desarrolle, hay que invertir en desarrollar iniciativas locales, todos los países que crecieron, así lo hicieron.

Es entonces necesario un esfuerzo integral del país para que la sierra sur crezca al igual que el resto y que sus pobladores no se sientan abandonados por sus gobernantes, ellos sufrieron mucho en la violencia y lo merecen. El esfuerzo debe partir de un desarrollo serio de infraestructura: caminos, hospitales y escuelas.

Mejorar las condiciones de acceso a agua potable de sus pobladores. Electrificación rural utilizando fuentes de energía limpia: hidroeléctrica eólica y fotovoltaica. Programas de vivienda eficientes en el uso de energía. Programas de desarrollo rural en serio y no con enfoque asistencialista. Integración de los productores a los mercados urbanos. Aprovechamiento de la biodiversidad reconociendo a los agricultores el valor de la misma. Minería responsable y generadora de regalías para alcanzar mayor desarrollo.

Todo lo anterior es un bosquejo de lo que se debe hacer partiendo de una concertación de todos los gobiernos desde el nacional hasta los distritales, con planes operativos claros y con objetivos medibles al corto mediano y largo plazo, ejecutado personas con compromiso y que trabajen en campo, no que dirijan todo desde escritorios en las capitales.

Tenemos 5 años para sacar adelante a la sierra sur del Perú, no los desperdiciemos.

 

Mesa de Redacción peruanosnews.com / Publicado: 15 abril 2016